Todos tenemos algo que aprender y mucho que enseñar

Vanessa Gaitán, líder de Bienestar y Desarrollo, nos cuenta qué espacios de formación se abrieron este año y nos hace una invitación: que aprender sea una elección, no una obligación.

¿Cuándo fue la última vez que aprendimos algo de alguien con quien trabajamos? ¿O la última vez que compartimos algo que sabemos y que podría ayudar a otra persona?
A veces pensamos en la formación como un curso que debemos completar, una capacitación a la que debemos asistir o un conocimiento que necesitamos para hacer mejor nuestro trabajo. Todo eso es importante, pero aprender va mucho más allá.
Aprender también es tener la curiosidad de hacer preguntas, la humildad de reconocer que no lo sabemos todo y la disposición de escuchar ideas distintas a las nuestras. Es cuestionarnos cómo hacemos las cosas y entender que todos, sin importar el cargo o los años que llevemos en Viajero, tenemos algo que aprender, pero también mucho que enseñar.
Estamos abriendo nuevos espacios para aprender
Durante este año hemos venido fortaleciendo nuestra apuesta por la formación, sumando esfuerzos desde diferentes áreas para acercar nuevos conocimientos a los equipos:
Procedimientos y herramientas. Desde Brand Performance, Gina y Cris han impulsado espacios para fortalecer los procedimientos que nos permiten dar un mejor servicio.
Liderazgo. Lanzamos nuestra formación en liderazgo, que invita a quienes acompañan equipos a reflexionar sobre su forma de liderar.
Protocolos de atención ante acoso a huéspedes. Una capacitación construida con personas de nuestras propias operaciones, para acercar estos conocimientos a nuestra realidad.
Alimentos y Bebidas. El equipo liderado por Santiago Rivera, junto con Flavia, Viridiana y Augusto, impulsó la alianza con Gato Dumas para fortalecer los conocimientos de nuestros equipos de A&B.
Y seguiremos sumando espacios, incluyendo formaciones sobre cumplimiento normativo y otros temas importantes para el día a día.
Pero hay algo que quiero resaltar: ninguna capacitación, por bien diseñada que esté, puede reemplazar nuestra propia disposición para aprender.

Una cultura donde todos tenemos algo que enseñar
Una verdadera cultura de aprendizaje se construye en el día a día: en las conversaciones con los compañeros, en las preguntas que hacemos y en la forma en que compartimos lo que sabemos.
Por eso quiero hacerles una invitación: no esperemos siempre a que alguien nos enseñe algo. Preguntémonos también: ¿en qué soy bueno o buena? ¿Qué he aprendido que podría servirle a alguien más? ¿Qué me gustaría aprender de las personas con las que trabajo?
Vale la pena reconocer lo que ocurre en sedes como Tayrona y Guatapé en Colombia, Barranco y Huacachina en Perú, Puerto Escondido en México y muchas otras, donde sus líderes han encontrado espacios para conversar con los equipos sobre lo aprendido, compartir experiencias y escuchar nuevas ideas. Son líderes que también se permiten decir: «No lo sé todo. Hablemos, compartamos ideas y construyamos juntos».
Justamente ahí está lo que queremos fortalecer: equipos que no solo trabajan juntos, sino que aprenden unos de otros. Para eso necesitamos apertura. Estar dispuestos a compartir lo que sabemos, pero también a escuchar cuando alguien nos muestra una forma diferente de hacer las cosas.
Porque crecer no siempre significa ascender. También es aprender a comunicarnos mejor, desarrollar nuevas habilidades, convertirnos en alguien a quien otros acuden por ayuda o descubrir que hoy somos capaces de hacer cosas que antes no sabíamos.
Que aprender sea una elección, no una obligación
Como compañía necesitamos hacer seguimiento a las formaciones y garantizar que todos tengamos los conocimientos necesarios para nuestros roles. Pero nuestra aspiración va mucho más allá de un curso completado o de un indicador de cumplimiento.
Queremos que aprender sea algo que nos genere curiosidad y que sintamos como una oportunidad propia. No porque alguien nos recuerde que tenemos un curso pendiente, sino porque reconocemos el valor de seguir desarrollándonos.
Sé que todos tenemos días llenos de trabajo y muchas responsabilidades, pero ojalá podamos encontrar un espacio cada semana para aprender algo nuevo o enseñarle algo a alguien más.
¿Tienes algo que enseñar? Las puertas están abiertas
Si tienes un conocimiento, una habilidad o una experiencia que crees que podría ayudar a otros, acércate a Talento Humano. Nos encantaría escucharte y encontrar juntos la manera de compartirlo con más personas.
Porque la formación en Viajero no tiene que venir solamente de Gina, de mí o de un área en particular. Puede nacer de cualquier persona que conozca muy bien algo, que identifique una oportunidad de mejora y que tenga las ganas de enseñar.
Si algo he aprendido con los años es que Viajero no se construye solo en el papel. Viajero se construye con las personas, con su curiosidad por aprender, con su disposición para compartir lo que saben y con las ganas de hacer las cosas cada vez mejor.
Vanessa Gaitán, Líder de Bienestar y Desarrollo



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